Historias y más historias

Historias y más historias

Asignatura: Lectura, Expresión Oral y Escrita I

Título: Historias y más historias

Tema: Análisis de un texto narrativo

Autor del texto: Alejandro Vera.

Estrategia: Alejandro Vera.

Versión: 25 de noviembre de 2018

Historias y más historias

Propósito

  • Analizar un texto narrativo. El cuento
  • Aprender a identificar los elementos propios del género
  • Identificar la estructura del cuento
  • Identificar los diferentes tipos de personajes: Protagonista, antagonista y ayudante

Procedimiento

  1. El docente, mediante una lluvia de preguntas, recupera conocimientos sobre el texto narrativo, centrándose en las que características del cuento.
  2. El docente guía al estudiante en el proceso de análisis de un texto narrativo

Recuperación de conocimientos

  1. ¿Qué es un texto narrativo?
  2. ¿Cuántos tipos de texto narrativo existen y cuáles son sus características?
  3. ¿Cuáles son los tipos de personajes?

Respuestas:  

  1. En este tipo de discurso se relata un suceso o hechos reales o ficticios tomando en cuenta a los personajes que estuvieron involucrados, el tiempo y el espacio de lo acontecido y puede incluir diálogo. Es utilizada sobre todo en los textos literarios, pero también suele utilizarse el descriptivo, por ejemplo, los cuentos de Julio Cortázar. 
  1. Existen dos principales tipos de texto narrativo el cuento y la novela.
  1. El cuento es una historia breve que trata de un solo tema y por lo regular tiene un final sorpresivo. Su estructura es similar al siguiente esquema[1]:
  1. La novela

Es una narración más larga y contiene varios personajes. Tiene la particularidad de darle vueltas al asunto y a veces parece como si no quisiera llegar al final; además, posee varios personajes.

Tipos de personajes

  • Protagonista: Es el personaje más sobresaliente y sobre el que recae el conflicto.
  • Antagonista: Es el que se opone al protagonista e impedirá que el protagonista logre su cometido.
  • Ayudante: Es el personaje que a veces guía al protagonista o lo acompaña en su meta, pero también puede ser su protector, vigilante, consejero, etcétera.

Análisis de un cuento

Como es sabido, el análisis de un cuento requiere la apreciación de los elementos que lo conforman. Dentro del análisis de la lectura se debe considerar el contexto histórico y social, cómo están caracterizados los personajes, el ambiente que permea la historia, el espacio-tiempo, la manera en que el autor escribió la historia, entre otros. Por eso se sugiere que antes de la lectura se responda a las siguientes preguntas:

Antes de la lectura

  • ¿Quién es Guillaume Apollinaire?
  • ¿En qué época escribió?
  • ¿Conoces alguna de sus obras?
  • Otras que el docente considere pertinentes.

Durante la lectura

  • Desde el título, deben hacerse predicciones sobre lo que puede narrar el cuento.
  • Después del primer párrafo, deben comenzarse a hacerse otras preguntas sobre lo que seguirá.
  • ¿Quién es el personaje principal?
  • ¿Cuáles son los adjetivos que se le pueden aplicar al personaje principal?
  • ¿Cuál es el conflicto que tiene el personaje principal?
  • ¿Quién es el antagonista de la historia?
  • ¿Quién es el ayudante del personaje principal[2]?

La desaparición de Honorato Subrac

A pesar de las investigaciones más minuciosas no ha logrado la policía dilucidar el misterio de la desaparición de Honorato Subrac. Era amigo mío y como yo no sabía la verdad de su caso consideré un deber poner en antecedentes a la justicia acerca de lo que había acontecido. El juez que recibió mis declaraciones asumió conmigo, después de haberme escuchado, un aire de cortesía tan espantado, que ningún trabajo me dio comprender que me tenía por loco. Se lo dije. Se volvió más amable todavía, y levantándose me empujó suavemente hacía la puerta, y vi a su actuario, de pie y apretados los puños, dispuesto a saltar sobre mí si me ponía furioso. No insistí. El caso de Honorato Subrac es tan extraño, en efecto, que la verdad parece increíble. Sabido es por la relación de la prensa que Subrac pasaba por un ser original. En invierno lo mismo que en el verano vestía una hopalanda y en los pies llevaba pantuflos. Era muy rico y como me sorprendiese su vestimenta, un día le pregunte la causa:

—Es para desnudarme más pronto, en caso de necesidad —me respondió—. Por lo demás, uno se acostumbra pronto a salir con poca ropa. No se echa de menos la ropa blanca, las medias y el sombrero. Vivo así desde la edad de veinticinco años y nunca estuve enfermo.

Esta palabras, en vez de ilustrarme, aguzaron mi curiosidad.

—¿Por qué, pues —pensé—tiene necesidad Honorato Subrac de desvestirse tan aprisa?”

Y me forjé un gran número de hipótesis…

Una noche que regresaba a casa (podía ser la una, la una y cuarto), escuché mi nombre pronunciado en voz baja. Me pareció venir de la pared, que yo rozaba. Me detuve desagradablemente sorprendido.

—¿Nadie hay en la calle? Soy yo, Honorato Subrac.

—¿Dónde estáis, pues? —exclamé, mirando a todas partes sin lograr precisar el sitio en que podía ocultarse mi amigo. Hallé solamente su famosa hopalanda, en la acera, al lado de sus no menso famosos pantuflos. Este es un caso en que la necesidad ha obligado a Honorato Subrac a desnudarse en un abrir y cerrar de ojos. Al fin voy a conocer un bello misterio. Y dije en voz alta:

—La calle está desierta, querido amigo, puedes mostrarte. Bruscamente, Honorato Subrac se desprendió en cierto modo de la muralla en la cual no había podido descubrirlo. Estaba totalmente desnudo y, ante todo, tomó su hopalanda que se echó sobre los hombros y abotonó lo más aprisa que pudo. Se calzó enseguida y de buena gana me siguió hablando al tiempo que caminábamos hacia mi puerta.

—!Estás sorprendido! —dijo—. Ahora conoces la razón de porqué me visto tan extrañamente. Y sin embargo no has comprendido cómo he podido escapar del todo a tus miradas. Es muy sencillo. Es menester no buscar en ello sino un fenómeno de mimetismo…La naturaleza es una madre bondadosa. Ha otorgado a sus hijos a quienes amenazaban peligros y que son demasiado débiles para defenderse, el don de confundirse con lo que los rodea. Ya tú sabes todo eso. Que las mariposas se parecen a las flores, que ciertos insectos semejan hojas, que el camaleón puede tomar el color que mejor lo disimule, que la liebre polar se ha tornado blanco como las glaciales regiones donde, como en nuestros barbechos, se escapa casi invisible. Así huyen de sus enemigos esos débiles animales, por una habilidad instintiva que modifica su aspecto. Y yo, a quien un enemigo persigue sin cesar, yo que soy temeroso y que me siento incapaz de defenderme en un combate, me parezco a esos animales: me confundo a voluntad y por terror con el medio ambiente. Ejercité —prosiguió—por primera vez esta facultad instintiva hace ya cierto número de años. Tenía veinticinco y las mujeres me encontraban agraciado y buen mozo. Una de ellas casada, me dio pruebas de tanta amistad que no pude resistir. ¡Fatales relaciones! Una noche me hallaba en casa de mi amante. A su marido le suponíamos ausente por varios días. Estábamos desnudos como divinidades, cuando la puerta se abrió súbitamente y el marido apareció, revolver en mano. Mi espanto fue indecible, y no tuve más ansia (¡cómo era de cobarde, y cómo lo soy todavía!), que desaparecer. Recostado, en la pared anhelaba confundirme con ella. Y el acontecimiento imprevisto sobrevino desde luego. Me volví del color del papel tapiz, y mis miembros se aplanaron en un estiramiento inconcebible y voluntario; me pareció que formaba cuerpo con la pared y que nadie me miraría en lo sucesivo. Era cierto. El marido me buscaba para matarme. Me había visto y era imposible que hubiera yo escapado. Se volvió como loco y tornando su rabia contra su mujer, la mató salvajemente, disparándole seis tiros de revólver a la cabeza. Enseguida se alejó llorando desesperadamente. Después que se alejó, instintivamente mi cuerpo recuperó su forma normal y su color natural. Me vestí y logré escabullirme antes que viniese alguien. Esta bienaventurada facultad que depende del mimetismo la he conservado hasta hoy. Como el marido no me pudo matar, ha dedicado su existencia a la realización de esta tarea. Me persigue desde hace mucho por el mundo, y al radicarme yo en París, me creí a salvo, pero pocos momentos antes que pasaras, descubrí a este hombre. El terror me hacía dar diente con diente. No he tenido tiempo sino para desnudarme y confundirme con la pared. Pasó junto a mí, lanzando miradas curiosas a esta hopalanda y a estos pantuflos abandonados en la acera. ¿Ves por qué me visto tan parcamente?. Mi facultad mimética no podría ejercitarse si estuviera vestido como todo el mundo. No podría desnudarme bastante pronto para escapar a mi verdugo, e importa sobre todo que esté desnudo, a fin de que mis vestiduras, apiladas contra el muro, no hagan inútil mi desaparición defensiva.

Felicité a Honorato Subrac por una facultad de la que yo tenía pruebas y que le envidiaba.

Los días que siguieron no pensé en otra cosa y me sorprendí a cada paso tratando por medio de la voluntad de modificar mi forma y mi color. Traté de cambiarme en autobús, en la Torre Eiffel, en académico, en ganador del premio mayor. Fueron vanos mis esfuerzos. No acerté. Mi voluntad no tuvo bastante fuerza, y luego, me faltaba el santo terror, el formidable peligro que habían despertado los instintos de Honorato Subrac. Hacia ya tiempo que no lo había vuelto a ver, cuando cierto día llegó fuera de sí.

—Este hombre, mi enemigo, me acecha dondequiera. He podido escapármele tres veces, ejercitando mi facultad; pero tengo miedo, tengo miedo, querido amigo.

Noté que había enflaquecido, pero me guardé de decírselo.

—No te queda sino una cosa por hacer —le repliqué—. Para escapar a un enemigo tan despiadado, ¡parte! Ocúltate en alguna aldea. Encomiéndame el cuidado de tus negocios y encamínate a la estación más próxima. Me estrechó la mano diciéndome:

—Acompáñame, te lo suplico, yo tengo miedo.

Por la calle caminamos en silencio. Honorato Subrac volvía constantemente la cabeza con aire inquieto. De pronto lanzó un grito y se dio a huir desembarazándose de su hopalanda y sus pantuflos. Y vi que un hombre llegaba tras de nosotros, corriendo. Traté de detenerlo, pero se me escapó. Llevaba un revólver que asestaba en dirección de Honorato Subrac; éste acabó por llegar a una larga pared de cuartel y desapareció como por encanto. El hombre del revólver se detuvo estupefacto profiriendo exclamaciones de rabia y como para vengarse del muro que parecía haberle arrebatado a su víctima, descargó su revólver en el sitio en que Honorato Subrac había desaparecido. Se alejó después, a la carrera…

Se reunió gente que los guardias dispersaron. Entonces llamé a mi amigo, pero no me respondió. Tenté la pared, que todavía estaba tibia, y me di cuenta que de las seis balas de revolver, tres habían dado a la altura de un corazón de hombre, en tanto que las demás habían arañado el yeso, más arriba, donde me pareció distinguir vagamente, el contorno de un rostro.

Guillaume Apollinaire

Después de la lectura

  • Se deben verificar las respuestas que se recopilaron con las preguntas que se hicieron antes y durante la lectura.

Autoevaluación

Se sugiere que sea el alumno el que determine si su análisis cumple con la siguiente rúbrica

Ø  CATEGORÍA Excelente 10 Bien 8 Regular 6 Deficiente
Personaje protagonista, antagonista y ayudante. El alumno identificó al personaje protagonista, antagonista y ayudante. El alumno identificó al personaje protagonista, pero tuvo dificultades para identificar al antagonista y al ayudante. El alumno identificó al personaje protagonista, pero no al antagonista ni al ayudante. El alumno no identificó al personaje protagonista ni al antagonista ni al ayudante.


Bibliografía

Esteva Esteva, María José y Fátima López Carrasco (2011). Lectura, expresión, oral y escrita.

Rosales Luna Laura Leticia y Lourdes García Fernández (2017). Lengua española. México. Umbral.

Repollés, José (1972). Cómo ser escritor. Barcelona. Bruguera.

[1] La imagen fue tomada de http://lengagacanadas.blogspot.com/2014/11/literatura-4.html

[2] En vista de que los elementos que pueden analizarse en un cuento pueden ser variados y distintos, esta secuencia didáctica se limitará a la identificación de personajes.