Actividad

  • LAURA LETICIA ha actualizado una entrada en el grupo Logo del grupo Leer, escribir, hablar y escucharLeer, escribir, hablar y escuchar hace 7 meses, 1 semana

    DEL OCIO A LA LITERATURA CREATIVA

    “Renovarse o morir” afirma una máxima popular; sin embargo, en cualquier campo del conocimiento es importante y hasta deseable volver atrás para revisar los antecedentes del contexto actual y, así, comprender la transformación de la humanidad a lo largo de su historia. Sólo haciendo un recuento de las aportaciones culturales podemos entender que en el renacimiento se haya impuesto la ideología homocentrista a partir del teocentrismo de la edad media, y la revolución industrial haya concretado los ideales formulados por los románticos. “Es por ello que se convoca a los neófitos a tomar el ejemplo de los autores consagrados e imitar su forma de crear. El artista está obligado a echar mano de elementos reales hasta en las invenciones más fantásticas” .

    Recupera tus conocimientos

    1. ¿Qué es la imaginación? Escribe tu definición y compárala con la proporcionada por el Diccionario de la Real Academia Española.
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    2. ¿En qué situaciones de la vida cotidiana interviene la imaginación? ¿Por qué?
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    3. ¿A qué se debe que unas personas sean más imaginativas que otras?
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    4. ¿Qué relación tiene la imaginación con la creatividad?
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    Actividad

    Lee con atención el siguiente texto de Santiago Alba Rico

    Escritor, guionista y traductor, Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) es una figura importante dentro del campo del pensamiento crítico en España. Se licenció en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado numerosos ensayos sobre antropología, política y filosofía, como Dejar de pensar y Volver a pensar (junto con Carlos Fernández Liria), Las reglas del caos. Apuntes para una antropología del mercado, o Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos, entre otros. Ha traducido al castellano a algunos autores árabes, como el poeta egipcio Neguib Surur o el escritor iraquí Mohamed Judayr. Además, colabora como redactor en varias revistas y medios de comunicación. Actualmente reside en Túnez.

    Antes de la lectura

    A. ¿Cómo defines el aburrimiento? ¿Qué situaciones te aburren?
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    B. ¿Por qué crees que el autor tomó como tema el aburrimiento?
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    C. Consideras adecuado que el autor elogie el aburrimiento? ¿Por qué?
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    Durante la lectura

    A. Subraya el vocabulario desconocido e investiga su significado o infiérelo del contexto.
    B. Enumera los párrafos y señala la estructura del texto en su totalidad.
    C. Determina la intención comunicativa del autor, así como los párrafos en los que informa, conmueve, convence o ironiza
    D. Subraya los nombres de las figuras y relaciónalas con la actividad que realizan.
    Elogio del aburrimiento

    Santiago Alba Rico

    Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción.
    El capitalismo prohíbe básicamente dos cosas. Una es el regalo. La otra el aburrimiento. Cuenta Sor Juana Inés de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasión la abadesa del convento de las jerónimas, a cuya regla estaba sometida, le prohibió leer y escribir y la mandó castigada a la cocina. Allí, entre los fogones, Juana Inés estudiaba y escribía con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del azúcar, mientras cortaba y amasaba y freía, sacaba una consideración, una reflexión, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante ironía en su conocida Carta a sor Filotea: “Si Aristóteles hubiera cocinado, habría pensado más y mejor”.
    Si a Juana Inés, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quizás habría dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibición.
    Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La Sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie.
    Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito ninguna de sus novelas.
    Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar. ¿Será bueno? ¿Será malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duración pastosa en la que se nos enredan las patas, del líquido viscoso en el que flotan los árboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un niño aburrido; todos los que fuimos niños -antes, al menos, de los videojuegos y la televisión- sabemos de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo. Decía el poeta Leopardi que “el tedio es la quintaesencia de la sabiduría” y el antropólogo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros “contra el tedio mortal”. Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jamás el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. “Amo de mi ser las horas oscuras”, decía Rainer María Rilke, porque las oscuras son, no sólo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, sí, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atención, hacia fuera y hacia dentro.
    El capitalismo prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotámica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisión está siempre encendida, donde la música está siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi nos hace reír, las decapitaciones en directo son entretenidas, la mafia es emocionante. ¿Cuál era el peor defecto de la URRS, lo que los europeos nunca pudimos perdonarle, lo que nos convenció realmente de su fracaso? Que era un país muy aburrido.
    Eso que el filósofo Stiegler ha llamado la “proletarización del tiempo libre”, es decir, la expropiación no sólo de nuestros medios de producción sino también de nuestros instrumentos de placer y conocimiento, representa el mayor negocio del planeta. El sector de los video-juegos, por ejemplo, mueve 1.400 millones de euros en España y 47.000 millones de dólares en todo el mundo; el llamado “ocio digital” más de 177.000 millones de euros; la “industria del entretenimiento” en general -televisión, cine, música, revistas, parques temáticos, internet, etc.- suma ya 2 billones de dólares anuales. “Divertir” quiere decir: separar, arrastrar lejos, llevar en otra dirección. Nos divierten. “Distraer” quiere decir: dirigir hacia otra parte, desviar, hacer caer en otro lugar. Nos distraen. “Entretener” quiere decir: mantener ocupado a alguien en un hueco donde no hay nada para que nunca llegue a su destino. Nos entretienen. ¿Qué nos roban? El tiempo mismo, que es lo que da valor a todos los productos, mentales o materiales.
    El capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se decía “skhole”, de donde viene la palabra “escuela”. El proceso es más bien el inverso, pues la escuela misma -la cocina del pensamiento, el fogón del tiempo, donde Juana Inés y Rosa Chacel horneaban sus obras- ha claudicado a la lógica del entretenimiento. Ahora no se trata de comprender o de conocer sino de conseguir que, en cualquier caso, la escuela y la universidad no sean menos divertidas que la televisión, los videojuegos y Disneylandia. ¿Los alumnos estarán más atentos si los maestros utilizan pizarras electrónicas? ¿Aprenderán mejor inglés en internet con Marina Orlova, la escultural filóloga rusa en minifalda? ¿Sabrán más matemáticas o latín si acuden a la universidad de Bolonia atraídos no por sus programas y profesores sino por las cuatro modelos de cuerpos zigzagueantes contratadas para los carteles publicitarios? Lo que es seguro es que, con esta lógica, que es la del mercado, los profesores llevan todas las de perder: Aristóteles y la física cuántica nunca podrán rivalizar con Shakira y la última play-station.
    Según una reciente encuesta, uno de cada veinte niños británicos están convencidos de que Hitler fue un entrenador de fútbol y, uno de cada cinco, creen que Auschwitz es un Parque Temático. Para muchos de ellos el holocausto es el nombre de una fiesta.
    Quizás deberíamos aburrirnos un poco más.

    Después de la lectura

    Sentados en parejas, realicen las siguientes actividades:

    A. ¿Qué tipo de texto es Elogio del aburrimiento? Justifica tu respuesta
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    B. Comenten con el grupo las coincidencias que hayan encontrado entre sus predicciones y el contenido de la lectura.
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    C. Completen el cuadro con los nombres de las figuras que se mencionan en el texto y la ocupación de esas personalidades. Si no se menciona dicha ocupación, investíguenla.

    Nombre de la figura Ocupación

    D. ¿Están de acuerdo con la relación que establece el autor con respecto al aburrimiento, el capitalismo y la creatividad? ¿Por qué?
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    E. Escriban su definición de aburrimiento y compártanla con tus compañeros.
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    Sabías que en la Grecia antigua el ocio era un elemento muy importante para la vida cotidiana. Según Aristóteles, el tiempo libre era la meta del tiempo ocupado, el resultado del tiempo dedicado al trabajo. En su visión, el ocio era un valor humano fundamental. Acudir a los baños era una actividad frecuente. También era habitual dar largos paseos, pero las actividades favoritas eran la política, la música y el teatro, además del ejercicio físico, reconocida actividad educativa, entre ellos.

    Actividad

    Para abordar el tema de la creatividad, sugerimos realizar un “cadáver exquisito”. Con la dirección del profesor, pasen una hoja blanca tamaño carta en cada una de las filas que haya en el grupo. Cada alumno debe escribir una oración sobre el tema indicado por el profesor y hacer un doblez para ocultar lo escrito. Cuando los últimos alumnos de cada fila hayan escrito su frase, se extiende la hoja y se leen todos los textos.
    A manera de evaluación, verifiquen que los textos hagan referencia al tema propuesto, tengan coherencia y evidencien la creatividad de todo el grupo.